Murió Magaly Pineda, pero no muere, una mujer tan grande, la madre del feminismo dominicano se queda dentro de la sociedad.
La mujer que en algún momento de su historia se hizo preguntas sobre lo justo y lo bueno y tomó la valiente decisión de luchar por lo que ha beneficiado a millones a miles de mujeres. Porque lo sepan o no lo sepan las nuevas generaciones a Magaly y su lucha, su valentía y trabajo le deben mucho de los derechos que siempre han sido de las mujeres, pero que la sociedad establecida desde el patriarcado nos arrebata.
En el documental Mujeres Extraordinarias: políticas, feministas, valientes y decididas, hago un intento de pensar las preguntas de Magaly y otras mujeres extraordinarias y para ello formulé las siguientes: ¿Cómo hacer valer mis derechos? ¿Cómo estar en la historia y ser historia? ¿Cómo ser la vida, el presente y el futuro unidos en las luchas, la vindicación y la reivindicación? ¿Cómo dejar de reconocer los grandes esfuerzos por la sobrevivencia y la trascendencia de la humanidad a los que día a día se enfrentan las mujeres? ¿Cómo negar ese rol importante, protagónico y fundamental de las mujeres en el mundo? ¿Cómo permitir que lo disminuyan y lo escondan? ¿Cómo hacer para vivir sin miedo y que lo malo se nos vuelva bueno? Y luego afirmo:
Hay mujeres valientes, decididas, preclaras que definieron su ideología y asumieron el costo de exigir derechos. Esa es Magaly, la incansable, la de millones de batallas, la que unió derechos de las mujeres a todos los temas neurálgicos y vitales de nuestra existencia. Porque ella se encargó de afirmar y defender que las mujeres nacimos libres e iguales en dignidad y derechos.
La Utopía existe, ¡qué bueno! Quienes la cultivan, tienen la gracia, el don y el poder de construir espacios de humanidad. Cuando el mundo pierde su esencia, estas personas lo reencauzan, lo reconstruyen, permiten con su hacer, su pensar y su vivir que sea habitable. Magaly se encargó de vivir desde el amor, el optimismo, la realización, el trabajo, la lucha, con una energía inagotable para el trabajo por los derechos de las personas, especialmente de las mujeres.
Si cuando pasas revista a la vida puedes sentir la satisfacción de haber hecho todo lo posible para que el mundo sea mejor, puedes ¡descansar en paz!
Visionaria, incansable, vencedora de millones de batallas, creadora y forjadora de sueños y esperanzas. Dice Fafa su compañero de más de cincuenta años que Magaly es un ejemplo impresionante valiente, arrojada, decidida, con tanta claridad de lo que quiere, que hasta organizó su funeral y la música que quiere que escuchemos al despedirla.









