DAMMARTIN-EN-GOELE, Francia — Las autoridades francesas lograron establecer contacto telefónico con los dos sospechosos del atentado en París atrincherados con un rehén cerca de una escuela francesa, según dijo un miembro del gobierno local. Un legislador dentro del puesto de mando dijo a la televisión francesa que los hombres «quieren morir como mártires».
Las autoridades hablaron por teléfono con los sospechosos para negociar la evacuación segura de una escuela cercana a la planta de impresión donde los dos hombres quedaron acorralados por las fuerzas de seguridad, indicó Audrey Taupenas, portavoz de la localidad de Dammartin-en-Goele. La portavoz señaló que los sospechosos habían accedido a la petición.
Los dos hermanos dijeron hoy que «quieren morir como mártires», según dijo a i-Tele el legislador Yves Albarello, que dijo estar dentro del puesto de mando.
Las autoridades buscaban a los dos hombres por un atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo en el murieron 12 personas.
Xaviar Castaing, portavoz jefe de la policía regional de París, confirmó la noticia mientras se desarrollaba una gran operación en la localidad de Dammartin-en-Goele, cerca del aeropuerto Charles de Gaulle.
El aeropuerto anunció el cierre de dos pistas de aterrizaje para llegadas debido al cerco a los sospechosos en la localidad próxima. Un portavoz del centro indicó que los cierres no estaban afectando a los horarios de vuelos.
Al menos tres helicópteros sobrevolaban Dammartin-en-Goele. Al lugar acudieron cientos de agentes de seguridad, así como varias ambulancias.
El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, confirmó que se estaba realizando una operación para detener a los sospechosos, acusados del sangriento ataque a las oficinas del semanario satírico Charlie Hebdo.
Unas horas antes, según una fuente de seguridad, los hermanos habían robado un Peugeot entre disparos en la localidad de Montagny Sainte Felicite, unos 50 kilómetros (30 millas) al nordeste de París.
La fuente habló bajo condición de anonimato para comentar una situación aún en desarrollo.
El primer ministro de Francia, Manuel Valls, dijo que ambos hombres eran conocidos por los servicios de inteligencia.
Uno de los hermanos fue condenado por cargos de terrorismo en 2008, y los sobrevivientes del sangriento ataque al periódico dijeron que los atacantes habían dicho pertenecer a al-Qaida en Yemen. El semanario había recibido reiteradas amenazas, y sus oficinas fueron atacadas por bombas incendiarias en 2011, por publicar caricaturas sobre el islam y que mostraban al profeta Mahoma.
Las autoridades en toda Europa han advertido de la amenaza que supone el regreso de yihadíes occidentales entrenados en combates en Oriente Medio. Francia tiene al menos 1.200 ciudadanos en la zona de guerra en Siria, sumando a los que viajaron al lugar, los que regresaron y los que murieron. Tanto el grupo miliciano Estado Islámico como al-Qaeda han amenazado a Francia, donde se encuentra la mayor población musulmana de la Europa occidental.
El sospechoso francés de un ataque mortal en 2014 contra un museo judío en Bélgica había regresado tras combatir junto a extremistas en Siria, y el hombre que mató a tres soldados y otras cuatro personas en una escuela judía del sur de Francia en 2014 había recibido entrenamiento paramilitar en Pakistán.