SANTO DOMINGO. Esta noche del lunes , a partir de las diez, el país político espera que el ex presidente Leonel Fernández desate el nudo que impide soltar amarras en el Partido de la Liberación Dominicana.

Desde aquel «fatídico» domingo 19 de abril, allá en el lujoso Metro Country Club de Juan Dolio, cuando el organismo que dirige la vida y los destinos de los dominicanos, el Comité Político del PLD, decidió apoyar la propuesta de reelegir al presidente Danilo Medina, la guerra de poder e intereses se profundizó al punto de que colocó a esa poderosa organización política en medio de un pantano de incertidumbre, «firmezas» y acusaciones entre ambos bandos de todo tipo.

Guerra a muerte

Más de un mes y medio a expensas el país de del rumbo que tomaría la crisis del PLD. El alto clero católico y de confesiones no cristianas intervinieron para apagar los fuegos pero la «candelá» se mantuvo a fuego lento quemando por arriba y por abajo. La senadora Sonia Mateo por Dajabón, rabiosa defensora de la no reelección y del ex presidente Fernández, es una muestra más que suficiente de la guerra a muerte en el PLD.

«Cadáver político»

Esta noche le toca a Fernández desatar el nudo, apagar los fuegos y colocarse por encima de los intereses particulares. Sin embargo, lo dicho anteriormente es pura especulación.

Leonel , a pesar de su caída libre y su alta tasa de rechazo, sigue siendo un mago de las artes políticas.
Una alocución al país a las diez de la noche de un lunes en la que todo el mundo estará en la casa, es una gran oportunidad para seguir a flote y lograr definir su incierto futuro político.

Aunque, en la República Dominicana, no existen tumbas para los cadáveres políticos. Nadie renuncia y nadie pierde el chance de volver al poder. El pueblo dominicano es desmemoriado y deja las puertas abiertas a sus «cadáveres políticos» .

Hipólito  Mejía es una muestra más que suficiente de ese renacimiento.
Esperemos lo que diga Leonel, Después de todo, todavía la institucionalidad del país y el destino de la democracia sigue en sus manos