Decenas de casas destruidas, cientos de árboles derribados, daños en el tendido eléctrico, comunidades incomunicadas y más de cinco mil desplazados de sus hogares es el resultado preliminar que dejó el huracán Irma tras su paso por las costas de la provincia de Puerto Plata.
Los fuertes vientos del huracán azotaron con violencia los barrios y zonas vulnerables de los diferentes municipios de la provincia.
Varias torres eléctricas cayeron a tierra, lo que provocó que el servicio eléctrico fuera suspendido en la mayoría de las localidades, situación que afectó durante varias horas los trabajos que desarrolla la Defensa Civil, organismo que buscó la ayuda del sector empresarial para que le prestaran una planta eléctrica, a los fines de no detener las labores de recopilación de datos y el despacho del personal socorrista.
La mayoría de las viviendas afectadas estaban ubicadas en las zonas más vulnerables de la provincia. Muchas quedaron totalmente destruidas, pero la mayoría quedaron sin techos porque los fuertes vientos hicieron “volar el cinc”.
En el barrio La Piedra, del municipio de Sosúa, ubicado en los arrecifes del océano Atlántico, más de 40 viviendas resultaron afectadas de forma total y parcial, lo que obligó a que los moradores que no hicieron caso al llamado de desalojo de los organismos de socorro, salieran con el poco de ropa que les quedó.
Tal es el caso de Gregorio Báez (Bareta), un anciano que se resistía abandonar los callejones que integran el barrio, salió con un “saco al hombro con la poca ropa” que le quedó buena.
Bareta dice que abandonó su casa porque el techo de otra le cayó encima, derribando no solo el suyo, sino algunas de las paredes de madera.








