LA HABANA. Fidel Castro recibió el sábado a los cinco agentes de su régimen que fueron condenados en Estados Unidos a largas penas de cárcel por espionaje, informa el diario oficial Granma, que publica fotos del encuentro y un texto del dictador.

El hecho de que no se hubiera producido un encuentro entre Castro y sus espías había alimentado especulaciones sobre el estado de salud del exgobernante. Los tres últimos agentes arribaron a la Isla en diciembre, tras el acuerdo entre Raúl Castro y el presidente estadounidense, Barack Obama, para el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Fidel Castro aprovechó para criticar las condiciones de las cárceles estadounidenses.

Al llegar a la Isla, tres de los espías «habían consumido largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales», dijo refiriéndose a los últimos agentes liberados por Washington, como parte de un canje que incluyó al contratista estadounidense Alan Gross.

Castro calificó de «brutal» la prisión que soportaron sus cinco espías. Dijo que fueron víctimas de una «inhumana cacería» de los organismos de investigación estadounidenses, a los cuales describió como «ajenos por completo al más elemental sentido de la justicia».

Pese a su intención de subrayar las duras condiciones que habrían sufrido los agentes, la descripción del dictador contrasta con la que disidentes y exprisioneros políticos hacen de los calabozos, las cárceles y el sistema judicial de la Isla, caprichoso y subordinado a los intereses del régimen.

Los opositores presos y sus familiares suelen denunciar golpizas, pésimas condiciones higiénicas y de alimentación, además de falta de atención médica.

Castro defendió, por otra parte, las labores de espionaje de los agentes e insinuó que no habrían intentado espiar bases militares estadounidenses, uno de los cargos bajo los cuales fueron condenados.

«La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica Lourdes», cerrada en 2001, el mismo año en el que fueron sentenciados los espías. «Este centro era capaz de detectar cualquier objeto que se moviera a miles de millas de nuestro país», dijo.

Afirmó que sus agentes «nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas» contra Cuba, «organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos».

El dictador sugirió en su texto que no recibió antes a los espías porque «lo principal a su llegada era saludar a sus familiares, amigos y al pueblo, sin descuidar un minuto la salud y el riguroso chequeo médico».

Indicó que el encuentro duró cinco horas. De acuerdo con las fotos publicadas por la prensa oficial, también estuvo presente el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro.

(DIARIODECUBA.COM)