HATO MAYOR. “Yo tenía que dar un soborno de 8 mil pesos semanales para poder operar a los policías y al fiscal para soltar la presión. Ya yo me retiré del negocio”.
La denuncia anterior es una gravísima acusación de Crisania Soriano, quien se autodefine como una narcotraficante retirada, “jarta” de la presión por parte de los agentes de la Policía y el fiscal de su pueblo a quienes -según dice- tenía que dar un soborno de entre cuatro y ocho mil pesos cada semana para poder operar.
Esta joven, que ya conoce la cárcel, dijo que no está dispuesta a ir de nuevo a prisión a menos que también caigan los miembros de la Dirección Central Antinarcóticos (DICAN), la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y Dirección Central de Investigaciones Criminales de la Policía (DICRIM) que la chantajeaban.
C
risania Soriano habla con el periodista Odalis Vega sobre el negocio de la droga en Hato Mayor como si se tratara de pantalones o arroz. Pero asegura que ya se retiró.
No Comment