La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer el proyecto de ley para atajar la deuda fiscal de Puerto Rico, que establece la creación de una junta de control fiscal sobre el Gobierno de la isla para controlar la elaboración y cumplimiento de los presupuestos y facilitar la reestructuración de la deuda.

La votación del proyecto, cuyo acrónimo es “Promesa”, resultó con 297 a favor y 127 en contra y tuvo lugar tras una intensa jornada en la que el presidente de la Cámara, el republicano Paul Ryan, argumentó que el proyecto no tendrá coste alguno para los contribuyentes estadounidenses.

“Ya que Puerto Rico es un territorio estadounidense, en última instancia la responsabilidad es del Congreso, tal y como dice la Constitución”, argumentó Ryan, quien en esta ley ve uno de sus mayores logros desde que llegara a la presidencia de la Cámara baja en octubre pasado. Según resumió, los objetivos de la “Promesa” son “proteger a los contribuyentes estadounidenses, impedir que la crisis de deuda de Puerto Rico se convierta en un desastre humanitario y poner Puerto Rico en el camino hacia la recuperación”.

En otro orden, la Corte Suprema falló ayer en contra de Puerto Rico en una disputa con tintes políticos sobre el poder que tiene la isla para aplicar sus propias leyes criminales.

Los jueces votaron 6-2 para dictaminar que el territorio estadounidense no puede presentar cargos a gente por delitos graves locales si ellos ya han sido hallados culpables de delitos similares en la corte federal.

El dictamen ayuda a aclarar el estatus legal de la isla, en un momento en el que el tema ha creado grandes divisiones entre funcionarios de Estados Unidos y Puerto Rico.