POR JOSÉ ARIAS
SANTO DOMINGO. La clase periodística dominicana, esencialmente los “cargas palos” en las jerarquías de reporteros, fotorreporteros y choferes de prensa, padece las mil y quinientas para realizar su labor de informar a la ciudadanía.
Solo el que ha cubierto una huelga en este país en medio de gomas quemadas, lanzamiento de piedras y tiroteos ciegos de uno y otro lado, conoce a fondo el riesgo que corre su vid
El caso del reportero gráfico de El Caribe, Danny Polanco es una muestra más de los riesgos que enfrenta el sector. Alguien podría decir que son “gajes del oficio”.
Cierto, lo que no son “gajes del oficio” es la agresión directa contra un fotógrafo que está realizando su trabajo, no más.
Según versiones periodísticas, el supuesto agente policial que afecto el rostro de Polanco y que podría perder su ojo, disparó contra el colega con alevosía.
Es un caso que merece ser investigado a fondo con el único y justo propósito de dar con los culpables de tan salvaje agresión.
Que no se quede así. El que disparó contra Danny Polanco que pague en el frágil régimen de consecuencias que nos gastamos.
¡Castigo a los culpables!
