SANTO DOMINGO. El Ayuntamiento del Distrito Nacional trabaja la belleza y el colorido de la ciudad de Santo Domingo, con la siembra profusa y el reforzamiento de plantas con flores, frutas y hojas de distintas tonalidades. Este colorido alcanza su mayor expresión en las estaciones de primavera y verano.

Entres las especies seleccionadas figuran el framboyán, avellano criollo, busunuco, trinitarias, roblillo, roble blanco, rosado y amarillo. Estas plantas además son nativas endémicas, y enriquecen el patrimonio genético arbóreo de la ciudad.

De igual manera, en consonancia con la resolución que declara Santo Domingo como “Ciudad amiga de las aves”, se siembran plantas que las aves consumen, tales como el busunuco, penda y reina de las flores. Según el Secretario Ambiental, José Miguel Martínez, este valor adicional mejora la salud ambiental del sistema, y genera un paisajismo urbano con abundante flora y fauna.

Asimismo, expresó que se han sustituido paulatinamente las plantas con escaso valor genético sembradas anteriormente. Entre estas especies con madera de poca calidad o frutos venenosos; y plantas que se quiebran, rompen la calzada, y dañan el drenaje pluvial y sanitario.
En ese orden, el programa de arborización de la Alcaldía del Distrito Nacional responde a estudios sobre la condición fisiográfica de la Ciudad de Santo Domingo.

Como ciudad aterrazada fundada sobre roca caliza coralina, su suelo es menos profundo mientras más se acerca al nivel del mar. En la costa, se siembran palmas, ya que sus raíces de escasa profundidad pueden resistir los embates de fenómenos naturales. Contrariamente, en puntos más altos, se siembran arboles como la caoba, cedro, roblillo, roble blanco y rosado, avellano criollo y guayacán con raíces más profundas.

La Alcaldía del Distrito Nacional aprovecha cada espacio con la elección de una vegetación que no solo se adapte a las particularidades del suelo y el clima, sino que por su colorido, resalte la belleza de esta singular ciudad en galerías.