Rihanna, al rojo vivo desde el Caribe, en su estado más natural

Que nadie olvide, a pesar de la poca ropa, que en Barbados también es Navidad. Rihanna lo ha vuelto a hacer. La cantante de Barbados se ha propuesto (para regocijo de sus millones de seguidores) desafiar casi a diario la censura de Instagram. Y eso que le cerraron la cuenta hace algunos meses. Pero claro, RiRi es una de las mujeres más deseadas del mundo, tiene un cuerpazo de escándalo y quiere lucirlo a todas horas. Y muy bien que hace.

Más aún si es cono fotos tan elaboradas como ésta. Y es que, a pesar de ser un desnudo, el punto del sol tapando su cuerpo, le da un aura artístico que nos encanta. Y es que Rihanna, cuando se pone bohemia, es arrolladora. Aunque claro, su tipazo también puede considerarse una obra de arte. Por algo encabeza nuestro ranking de las más guapas de 2014
Eso sí, su foto sin ropa no es la única foto que ha compartido. En otra sugerente toma, la cantante luce un precioso bikini rojo (un color muy apropiado para estas fechas) para disfrutar del sol y del buen tiempo de su tierra natal. La cantante ha activado el modo familiar, a la vez que el modo sexy para Navidad. Nos encanta en ambas versiones.

Y es que, cómo estará el sex appeal de RiRi, que hasta famosos como Justin Bieber también comparten fotos subidas de tono de la cantante. Eso sí, antes de hacerlo, deberían medir las consecuencias. Y es que, una foto le ha costado al canadiense la amistad de su mejor amigo, Chris Brown. Justin, con las ex de los amigos no se juega, y menos si se trata de Rihanna y Chris Martin.

Ajena a esta polémica, RiRi se encuentra ultimando su próximo disco, que podría llamarse R8. De hecho, acaba de regresar de París, donde ha grabado el videoclip de su próximo single. Un single incluido en su cada vez más cercano y esperado disco en el que, según apuntan los mentideros, habrá colaboraciones con Eminem, Big Sean o Nicki Minaj. Casi nada al aparato. Huele a superventas desde aquí. Más aún si la cantante sigue subiendo fotos así a Instagram.

Fuente: eleconomista.es

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