Relato de uno de los naufragios de migrantes más trágicos en el Mediterráneo

Relato de uno de los naufragios de migrantes más trágicos en el Mediterráneo

Las recientes imágenes de un barco que se da vuelta -registradas por una embarcación de la Marina Italiana- y una serie de accidentes en los últimos días llamaron nuevamente la atención del mundo hacia esta ruta usada, en su mayoría, por africanos que quieren llegar a las costas europeas.
Una de esas tragedias, ocurrida el 18 de abril del año pasado y que causó más de 700 víctimas, ilustra la trágica dinámica de estos accidentes.
Sólo 28 personas sobrevivieron a ese naufragio en alta mar.Entre ellos, un ciudadano tunecino que por estos días enfrenta un juicio en la ciudad siciliana de Catania, acusado de ser el capitán del barco que se hundió y de formar parte de una red de traficantes humanos libios.
A Mohammed Ali Malek se le acusa de homicidio involuntario múltiple, tráfico de seres humanos y manejo irresponsable de una embarcación.La fiscalía ha pedido 18 años de prisión.
En un intercambio de cartas con la BBC desde la cárcel en la que se encuentra detenido, Malek asegura que es inocente ya que, afirma, él no era el capitán, sino uno más de los migrantes que habían pagado 2.250 dinares libios (1.600 dólares) para viajar en barco a Italia, donde él ya había vivido en el pasado.
Pero según documentos judiciales, todos los demás sobrevivientes del naufragio -incluyendo un ciudadano sirio también arrestado y acusado de ser su comandante- afirmaron en sus declaraciones que no sólo Malek era el capitán del barco, sino que su falta de conocimientos de navegación causó la colisión contra la embarcación de bandera portuguesa que se había acercado a salvarlos.

El viaje de este barco empezó, como tantos otros, en las playas de Garabulli, en Libia.

La mayor parte de los migrantes era de África subsahariana y escapaba de la pobreza y el conflicto en sus países de origen y de la violencia que habían encontrado en Libia.

Estaban apresados en un centro ilegal de detención cerca de la costa libia hasta que, en pequeños grupos, empezaron a ser transferidos en una lancha hasta un barco pesquero de madera anclado no muy lejos de la costa.

Una vez ahí, se acomodaron como podían en la cubierta o dentro del casco.

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