Ocho horas de fuego devastan la catedral de París, símbolo de la cultura europea e icono de la capital francesa.

El incendio, que comenzó poco antes de las siete de la tarde del lunes ha destruido parte del techo.

Nada más comenzar las llamas se extendieron rápidamente por él, casi escupiendo la aguja ante la atónita mirada de miles de testigos.

Devoraron rápidamente la carpintería, a cien metros del baptisterio, conocida como «el bosque» por el gran número de vigas que fue necesario emplear para construir el edificio. Cada viga provenía de un árbol.

Los bomberos -unos 400 efectivos participaron en las labores de extinción-han conseguido salvar las dos torres de la fachada y las paredes externas de piedra. Uno de ellos ha resultado herido de gravedad, la única víctima del siniestro de la que se ha informado.

La tarea de los bomberos ha sido extremadamente complicada. Tenían que proteger el célebre templo gótico levantado hace ocho siglos que se encuentra en una pequeña isla en medio del Sena en plenol centro de la ciudad.

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