Google fue elogiada hasta no hace mucho como una de las grandes máquinas del poder de económico de Estados Unidos. Ahora, frente a la escalinata del Tribunal Supremo en Washington, medio centenar de fiscales generales –todos salvo California y Alabama- formalizan el inicio de una investigación antimonopolio contra la tecnológica de Mountain View por el temor de que con su creciente dominio esté atentando contra los principios del libre mercado. Otro grupo de fiscales anunció el viernes una acción similar contra Facebook.

El poder de mercado logrado por las grandes tecnológicas es una preocupación creciente que no distingue entre colores políticos. La ofensiva multiestatal la lidera el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton. Ya en la convocatoria se presentó como una iniciativa “bipartita” centrada en la manera que la filial de Alphabet recopila datos y en cómo protege su posición dominante.

El examen va a poner especial relevancia en el poder de Google en el mercado de la publicidad electrónica. Los fiscales presumen que Google hace algo mal. Pero para poder exigirle algún tipo de remedio antes debe determinar cómo viola las reglas. Paxton emplazó así a los empleados de la tecnológica de Mountain View que aporten cualquier evidencia que demuestre que hubo un abuso de posición dominante.

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