El equipo económico del líder opositor venezolano, Juan Guaidó, presiona para garantizar que se pague un interés de US$71 millones correspondiente al único bono del país que no está en incumplimiento.
La Asamblea Nacional, controlada por la oposición, iniciará el miércoles el debate sobre el desembolso antes de aprobar oficialmente el pago a los tenedores de las notas de la petrolera estatal PDVSA que vencen en 2020 la próxima semana, según tres legisladores conocedores del tema.
Esto se debe a que el bono está respaldado por una participación mayoritaria en Citgo, refinería estadounidense de propiedad venezolana que ahora está en manos de la oposición tras tomar posesión de su oficina en Houston. No pagar probablemente generaría prisa por cobrar la garantía ligada a Citgo.

Técnicamente el directorio de PDVSA, que controla el presidente Nicolás Maduro, también tiene la facultad de pagar. Desembolsó casi US$1.000 millones a fines del año pasado para mantenerse al día con el bono, pese a que Venezuela no cumplió con el pago de otras notas equivalentes a más de US$10.000 millones.
Sin embargo, según se dice el gobierno no tiene intención de pagar ahora que el equipo de Guaidó dirige las operaciones diarias de Citgo y sanciones de EE.UU. impiden que la refinería pague dividendos a PDVSA.
“Este bono tiene características especiales”, comentó Alejandro Grisanti, miembro de un directorio paralelo de PDVSA designado por Guaidó con la idea de controlar las finanzas del país. “Tiene un exceso de garantía por la posición en Citgo y esa es una de las razones por las que podemos llegar a un consenso entre todos los venezolanos de que este pago debe hacerse”.

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