En la azotea del PocoLoco, ella besaba a un extraño

En el sexto aniversario de la Gira Celestial del Maestro de la Música Dominicana, Luís Días. La foto de esta crónica es de Laura Sklar, fotográfa norteamericana y ex pareja sentimental de Días

Por JOSÉ ARIAS

SANTO DOMINGO. No era el Hotel California de Eagles  sino el Poco Loco de Tómas, el alemán sin camisa que recitaba versos  mientras una culebra viva y coleando se enrollaba en su cuello germano ante los pocos parroquianos que frecuentaban el lugar en horas de la noche. Al fondo un cuadro de Isadora baila entre plásticas flores amarrillas sucias de tiempo.

Frente a la franja sur del Parque Independencia,  estaba el Hotel Poco Loco, un espacio que  al inicio de los años ochenta  se convirtió en uno de los símbolos del underground dominicano.

El otro símbolo  era el Drake´s Pub.  Santuario de tribus urbanas impedidas moralmente  de matar por robar  un celular. La ética de la marginalía de entonces no estaba signada por el   blimblim de moda ni por los tenis dorados a lentejuelas de  tres mil pesos. Más bien nos recreábamos en un existencialismo criollo. Inicio de nuestro Fin de la Historia. Desideologización. Narciso seguía el PCD pero nosotros  no. Muchos años  después se cayó el Muro, por suerte.

John tocando la campana a las doce de la medianoche  y al unísono  un grito de batalla de León Bosch estremece  los cimientos de la “noche dominicana”.

Conciertos y cannabis en  el Hotel Poco Loco. Luis Días cantando y tocando a pleno pulmón de su guitarra y su lírica.  El otro Luis el Oso –entonces con cabello-  de camarero entre las pocas mesas de rústica madera.  Arriba en la terraza ella  besa  a un extraño. Abajo canta Luis sin zapatos vestido de camiseta roja sin mangas de la CCCP. A mitad del agujero  de la estrella amarilla de la camiseta  respira el sudor del Terror. Enervamiento. Esencia y Veneno.

Ahora que me “robé”  la foto de arriba en el muro de Fidel Munnigh, ido a tiempo de la marginalia cultura, me reconozco en todos esos viejos conocidos que al día de hoy están intregados al Sistema. Desde el génesis, las rebeliones se apagan al pasar de los treinta.  Outside hasta que nazcan los hijos y salgan las primeras canas.

¿Quién será el que está sentado al lado de Soraya Aracena, el del afrito y los bigotes? Tengo mis dudas de que sea   quien ahora  suscribe esta nota.

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