Como en el Viejo Oeste, no te resistas al asalto de la diligencia…

SANTO DOMINGO. Como en las películas del Viejo Oeste, el que se resiste al atraco de la “diligencia” le rajan dos tiros en el pecho. Ley de la Selva. Código de Atila y los Hunos. El Héroe no siempre tiene las cartas a su favor.

Así sucede en el 2015, en Santo Domingo, la capital de la República Dominicana. El que no levanta los brazos ante la pistola del matón de turno corre el riesgo de perder no solo la bolsa sino también la vida.

Recientemente, la joven Franchesca Lugo Miranda, 18 años, estudiante de periodismo perdió la vida cuando su novio se resistió al robo de su vehículo disparando varias veces contra polícias-asaltantes. Uno de los disparos alcanzó a la joven en su pecho.

El auge de la criminalidad y la ineficiente protección de las agencias de seguridad pública (Policía Nacional, DNI…) obligan a los ciudadanos a vivir en la paranoía, a enrejar sus casas como castillo medieval en pleno asfalto, auscultar cada paso de los que caminan detrás de y a la vez mirar de reojo al que camina al lado de ti, poner el seguro a tu habitación para que los ladrones no osen volarte la cabeza si deciden entrar a tu espacio de descanso, pero, sobre todo, alzar las manos ante el cañon que te apunta como en el Viejo Oeste norteamericano.

Resistirse a un atraco es un suicidio asistido, sin embargo, “el momento es el que habla” como dice el pueblo llano. Nadie sabe lo que hará en la víspera de perder bienes que al final solo son objetos sin importancia ante la vida, insustituible estado de gracia que nos permite disfrutar y padecer a la vez pero nadie quiere perder. Ante el vacío, nada mejor que seguir vivos.

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